...Bohemio sin destilar...



Las agujas del reloj chocaban para dar las 24:00...

Miró hacia la ventana recorriendo las luces que adornaban el negro de aquella noche, el sabor del tabaco subía por su garganta hasta estrellarse con su lengua, haciendo explotar aquel matiz de sabor amargo pero inofensivo.

Tomó de sus bolsillos la ansiada cajetilla y se llevó un cigarro a la boca, se paró sin mucha convicción y con un suspiro herido caminó al balcón...

el encendedor...

Dió media vuelta con el aire helado tocando su espalda y se dirigió a la pequeña mesa, tomó triunfante y con algo de satisfacción aquella chispa que iba a prender un momento grato en compañia de nubes y estrellas. Exhaló de manera lenta y placentera, el sabor nuevamente en su boca le hacía recordar el aliento de aquellas noches de recuerdos y escalofríos producto de la melancolía.
Dió media vuelta y se asomó al aire libre, el viento parecía tener un olor distinto, el indicador preciso de que aquella iba a ser una gran noche, sonrió y se dedicó a mirar el paisaje. Cada inhalación de aquel culpable pero placentero humo le hacía reverberar algo distinto, la ciudad muda le hablaba de ires y venires de gente silenciosa, unos pasos alejados y apurados que hacían retumbar el silencio de aquella oscuridad apagada por las luces, las risas de una pareja de enamorados que se besaban seguramente embriagados en una noche de olvido...la vista apacible, tranquila y sumida en el sueño, que hacía brotar cierta magia desde las entrañas al pecho.

Otra sonrisa y ya el cigarro iba en la mitad, una joven sentada en el balcón aspiraba otro cigarrillo, la miró unos segundos y cuando sus miradas se toparon la saludó con la mano, ella contestó con una sonrisa y mantuvo el silencio, con su vista perdida en aquella inmensidad de concretos oscuros.
Acercó el cigarro a su boca y nuevamente el oleaje de sentimientos se apoderó, casi como queriendo arrebatarle el alma, pensamientos, conclusiones y reflexiones crecían como levadura al calor dentro suyo.

¿estará pensando lo mismo que yo? , ¿por qué la ciudad en la noche revive en vez de morir?, ¿por qué hay cosas que adquieren belleza en la completa oscuridad?, ¿por qué razón le gustaba esa sensación escalofriante pero reconfortante?, ¿el placer era del cigarro o venía de sí mismo?...

ya quedaba poco, el humo estaba cambiando de sabor...entre reojo se dió cuenta que aquella joven del balcón próximo lo miraba y ella, intuyéndolo miró hacia otro lado para aspirar de manera acelerada. El se rió a sus adentros... aspiró por ultima vez la pequeña línea de tabaco y alquitrán que quedaba sobre el filtro, y de manera triste y violenta ahogó el cigarro en un pequeño tarro de café vacío, miró una vez más aquel firmamento terrenal de luces vivas y lanzando un suspiro gritó:

bonita noche!

si - contestó

buenas noches!

buenas! - gritó

Dió media vuelta y con el interior lleno de sensaciones abrió la ventana para volver a entrar, se sentó frente al notebook tratando de leer los ultimos capitulos de un trabajo, derrepente, casi como impulso volvió a dirigir la vista hacia la ventana, que, inmutable parecía un cuadro, mostrando aquel silencio hablado de una ciudad oscura...

sí...era una buena noche para salir a fumar...

1 comentario:

Gaby dijo...

Qué ganas de haber estado ahí, también habría fumado (aunque no debiera -_-) y ahogar al cigarrito en ese mismo tarro que también conozco... Esas noches son mágicas, tú sabes que exactamente lo que dices, es lo que quisiera hacer, la vista es privigeliada... si no fuera por una antena :7 pero bueh... no podía ser perfecto xD te quiero mucho y, espero que estés bien