Ecce homo



Ojalá yo pudiera hacer sentir lo que hay en mi corazón. Es algo demasiado grande, que no tengo idea de dónde nace ni cómo se desarrolla...es una especie de sensibilidad, una especie de amor por tratar de cambiar al mundo, por ver a la gente feliz, por tener la esperanza y la fe de que todo ser humano posee una luz brillante y gigante que es eterna.
Nadie elige las circunstancias en que uno nace ni tampoco los eventos que nos suceden en la vida, sean éstos buenos, malos o ambos. Es difícil vivir porque no conocemos las consecuencias de nuestras acciones y no hay seres sobrenaturales que nos digan qué debemos hacer, cómo, dónde y cuando. Sólo tenemos el soplo de nuestro corazón.

¿Hay culpables en realidad?

Siento que me estoy transformando lentamente, que lo que me ha pasado tenía que suceder así, que al parecer estoy cerca de encontrarme con mi misión aquí en la tierra.

Ayudar a la demás gente

Tal parece que estoy viendo mi luz, tal parece que el corazón de fuego está rompiendo la carcasa de acero.

Pero falta, aún falta...y me pregunto: ¿qué hago con esto?



No sé que va a resultar de esta oscuridad,
Es tan grande que ya se puede palpar,
Me abraza en la penumbra,
Me seduce...
Aprendo a respirar su esencia.

Hoy no hay esperanza,
Mi alma se está muriendo,
Me voy volviendo agrio,
El desierto que llevo en mi interior se sea aún más.

Me he autoproclamado monarca de mis pantanos,
Me he convertido en ejército de mi soledad,
Mis partes humanas se convierten en metal,
Me convierto en robot,
Y nadie se da cuenta

A la mierda toda esta cagada y la concha de su madre.



Los imposibles



Qué difícil es probar ese plato. Se está en la obligación de acabarlo hasta el final y dar las gracias, y ya no queda más.

Ni la ilusión, ni la esperanza...sólo un posible futuro que está enmarcado en un cuadro utópico en algún museo. Nadie lo puede tocar.

Está hecho por un artista desconocido, que le gusta tejer, que le gusta hilvanar su arte en telares donde la gente no lo necesita, y ¿para qué? ¿acaso no basta con el trabajo hecho por las Moiras?

Lamentablemente la ironía es su arma cruda. Es la salsa que otorga el toque final a ese plato. Es la brillantez, la genialidad acabada en una alquimia exquisita que confunde el paladar entre la amargura total y la dulzura que provoca un éxtasis que raya el fanatismo.

y sólo ese es su punto culmine: el pañuelo que pierde su pureza para devolver la virginidad a los labios y las palabras que se escapan al aire mientras se cierra la puerta.